jueves, junio 21, 2007

El consejo de Segridad Parcelaria (Yemmi Yeim 2)

Escuchar el nombre de Yemmi Yeim era suficiente para hacer temblar a los Mandatarios Parcelarios, especialmente a Ramme Krofi cuyo rostro se congestionaba de impotencia:

- La fuerza de Yemmi Yeim es tan poderosa, que ni el Telescopio ni el Microscopio más potente ha sido capaz de detectarla – disertaba Ramme Krofi en el Consejo de Seguridad Parcelaria convocado urgentemente tras su discurso en la plataforma aireante – por eso creé satélites, amplié la red de espionaje, invadí carreteras, registré galerías, escudriñé minuciosamente hasta el último atajo ennegrecido de toda la Comunidad Parcelaria, hasta he tenido el atrevimiento de cultivar, personalmente, esa casta de perros y detectives privados genéticamente alterados para encontrarle, dotándolos incluso de la tecnología más moderna sin obtener éxito alguno.

- Es indignante, ¡Indignante! - exclamó Irase Dágatte que levantándose del asiento, dirigió sus pasos por la sala hasta quedar frente a los demás mandatarios que la escuchaban con entusiasmo -¿Cómo se atreve a desafiarnos?... ¿No somos los llamados? ¿los elegidos?... Señores, para estos momentos de crisis son para los que fue creado el Consejo de Seguridad Parcelaria. Nadie, ¿me oyen? absolutamente nadie debe permitir que Yemmi Yeim impida la construcción del muro.

No era un secreto que tiempo atrás, Leome Drufier mantuvo relaciones con la mandataria y aunque nadie supo la causa de su ruptura, a raíz de entonces, la lucha de ambos por el segundo puesto en el Consejo de Seguridad era evidente, pero ahora él se revolvía en el asiento celoso de la admiración que Irase despertaba en Ramme Krofi.

- Estoy de acuerdo – afirmó Leome Drufier sin quitar ojo a las espaldas de Irase que se alejaba hacia su asiento – Absolutamente nadie debe permitir que Yemmi Yeim impida la construcción del muro, pero Irase, ¿de qué nos sirven las palabras bonitas…? Hechos. ¡Aquí queremos hechos! Estrategias que nos permitan la aniquilación de Yemmi Yeim. Por eso yo propongo…

Irase se revolvió furiosa interrumpiendo la elocución, sus ojos destilaban la peor de las maldiciones y su cabello rapado se encrespó como diminutas agujas poblando su cabeza. No podía consentir que la astucia de su contrincante tirara por tierra la influencia que creía ejercer sobre el Consejo. Había trabajado duro, muy duro, y en estos momentos, su carisma podía resquebrajarse:

- ¿Estrategia? ¿Y tú me hablas de estrategia? – preguntaba Irase - Ahora es momento de consenso, de análisis, de exposición de los distintos recursos empleados sin éxito en la destrucción de Yemmi Yeim. ¡Luego hablaremos de estrategias!.... ¿Acaso no fui yo la primera en crear los parámetros que detectaran la presencia de Yemmi Yeim?... Hoy por hoy, esos parámetros se están utilizando en todos los terminales y en cualquier forma de vida enerjoartificial como el único seguimiento más fia…

- Cierto, pero no olvides Irase Dágatte – interrumpió Leome Drufier - que, fui yo quien desplegó los mejores psicólogos, periodistas, profesores, científicos y demás miembros influyentes de opinión, sembrando obediencia y patriotería a favor nuestro. Posiblemente es de alagar tu entusiasmo… Aunque todos sabemos que dejaste escapar a treinta y tres niños y dieciséis viejos pendientes de interrogatorio.

- ¡Miente! – reprochó Irase con el brazo extendido y señalándole con el dedo – Son bulos, infundíos de…

- ¡Bueno, bueno…! – dijo Leome sintiéndose satisfecho - pero eso no merma mis logros ¿verdad? – y dirigiéndose a Kromme - porque a raíz de esta semilla, el odio y la xenofobia a todo lo que no sea rentable ni comulgue con nuestras actuaciones se ha propagado tan vertiginosamente, que hasta tenemos Bulores espontáneos en todos los rincones propalando las bendiciones del Consejo de Seguridad Parcelaria.

- Bulores… - murmuraba entre dientes Irase mirando unos documentos- ¡Bulores encargados de desprestigiarme!

- ¡Basta! – gritó Romme golpeando la mesa – No toleraré ni un ápice de indisciplina.

La reunión del Consejo de Seguridad se dilató por seis noches y seis días sin llegar a un consenso razonable, porque Romme Krofier no compartió con el Consejo todas sus preocupaciones, sospechando que, algún mandatario podía ser un infiltrado o, estar contaminado de Yemmi Yeim sin saberlo. En cambio, sí se marcaron algunas de las directrices a impulsar globalmente en todas las Parcelas Terrestres.

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miércoles, mayo 23, 2007

En nombre de La Paz y el Orden

- Abajo la tiranía –dijo Ramme Krofi - ¡Abajo! La tierra necesita un orden mundial y para ello debemos unir nuestras fuerzas. Levantar muros que nos separen de los proscritos harapientos que nos chupan la sangre, de los idealistas que no saben lo que dicen, de los que tienen hambre de justicia… Hagamos un gran muro invisible en nombre de la paz y el orden. Distribuyámonos en bases militares hasta el último rincón del planeta, hagamos Estatutos y Organizaciones interparcelarias en los que camuflar nuestras verdaderas intenciones. Porque nosotros, nosotros somos los elegidos y como tales debemos comportarnos para cultivar la riqueza, nuestro bienestar a costa de los que sea. Defenderemos nuestro tráfico de armas (aunque hagamos leyes para perseguirla), destruiremos víveres, evitando la caída de los precios, esclavizaremos esa casta de mujeres y niños arruinados para satisfacción personal y enriquecimiento de nuestra civilización, seremos…

Ramme Krofi observaba la multitud. Su boca se abría sonriente y el pelo cano le daba un aire respetable, en cambio, en los rostros de los demás representantes de las Parcelas Terrestre (que ocupaban sus respectivos asientos en aquel inmenso escenario ubicado en la plataforma aireante) se dibujaban, tanto muecas de aprobación como de descontento. Gestos a los que no tenían acceso la muchedumbre, porque Ramme Krofi ya se había encargado de controlar la plataforma de tal manera, que solo fuese vista la persona que hablaba desde el púlpito, ya se encargaría él de impedir la participación de cualquier descerebrado... pero lo que Romme Krofi no sabía es que en medio de aquella multitud planeaba Yemmi Yeim.

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